Nuevos Directores, descubrir a un autor

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El Festival ofrece la posibilidad de compartir ese momento especial en el que, de repente, descubrimos a un autor. El Premio José Rivero para Nuevos Directores acompaña  en sus primeros pasos a cineastas que  aporten miradas nuevas, manteniendo un ideario propio ajeno a lo habitual.

El cine asiático, marca de clase de este Festival, ofrece en esta ocasión tres obras de interés. Por una parte, Musan il-gy / The journals of Musan, áspera mirada del coreano Jung Bum Park frente al deshumanizado programa de integración al que son sometidos los norcoreanos que se atrevan a desertar. Con grandes dosis de estilización y dramatismo se presenta la china Black blood, de Miaoyao Zhang, en la que se establece un desolador contraste entre los triunfalistas mensajes del régimen y las duras condiciones de vida de la Mongolia interior. La tailandesa Tee Rak / Eternity, de Sivaroj Kongsakul, fue premiada en Rotterdam y nos invita a seguir a un hombre a través de tres distintas etapas de su existencia, con un estilo  que recordará al de otro tailandés ilustre, Apichatpong Weerasethakul.
También serán tres las producciones americanas presentes. Ocaso, una silenciosa y profunda reflexión sobre el fin de las cosas y el poder balsámico de los recuerdos, constituye el debut  de Theo Court, nacido en Ibiza de padres chilenos. Con idéntica economía verbal llega la argentina Somos nosotros. Mariano Blanco, su director, apenas tenía 19 años cuando filmó con atrevida madurez esta obra, premiada en Bafici. Desde los Estados Unidos, llega el thriller Aardvark, dirigido por el también actor Kitao Sakurai, quien debuta en el largometraje tras alcanzar varios premios con sus cortometrajes.

Será Europa la gran protagonista de esta sección, al menos en cuanto a número de obras se refiere. Uno de los grandes festivales europeos, el de Karlovy Vary, se rindió a los pies de la rusa Drugoe nebo / Another Sky, árido viaje emocional que arranca en la árida estepa uzbeka y que lleva la firma del debutante Dmitriy Mamuliya. La apuesta española True Love, del donostiarra Ion de Sosa, es una obra que bascula entre el documental autobiográfico y la inspiración underground, algo que comparte con la sueca Frantidens melodi / Songs of Tomorrow.

Los directores de ésta última, Jonas Holmström y Jonas Bergergârd, abrazan cierta ética dogma puesta al servicio de una elegía al compromiso y la integridad. Una coproducción entre Bélgica, Francia y Luxemburgo, Ilegal,  ilustra el drama de los centros de reclusión para emigrantes. Y otra coproducción, en este caso entre Países Bajos, Alemania y Turquía, Bizim Buyuk Caresizligimiz / Our Grand Despair, dibuja con afecto un inesperado triangulo amoroso. También de Turquía llega Kar Beyaz / White as Snow, del fotógrafo Selim Gunes, poseedor de una delicada facilidad para la composición y el encuadre.

Miguel Ángel Pérez Quintero

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