LPAFILMS rescata los últimos trabajos de dos directores de culto para su público

Road to Nowhere, del norteamericano Monte Hellman y Gebo et l’ombre, de Manoel de Oliveira protagonizan la sesión doble del próximo jueves 6 de junio en los Multicines Monopol

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El público del Festival de Cine tendrá ocasión de disfrutar de los últimos trabajos de dos autores de culto. Los veteranos Monte Hellman y Manoel de Oliveira protagonizan la sesión doble del próximo jueves 6 de junio, en los Multicines Monopol.

LPAFILMS presenta, a las 19:00 horas, O Gebo e a sombra (2012) del centenario Manoel de Oliveira, y a las 21:00 horas, Road to Nowhere (2010) del mítico Monte Hellman, pionero del cine indie. Como es habitual, La Azotea de Benito Cocktail Bar ofrecerá una consumición gratuita al público del Festival de Cine, una vez concluya la segunda película.

Del centenario Manoel de Oliveira, Lady Harimaguada de Honor del Festival 2009, llega la coproducción franco-portuguesa O Gebo e a Sombra, una película que se mantiene fiel a los códigos del maestro portugués: planos largos y muy estilizados, en una puesta en escena solo aparentemente teatral, arropada por diálogos densos y trabajados.

Oliveira adapta una pieza teatral de título homónimo de Raul Brandâo, en la que un honrado contable vive con su esposa y su nuera la ausencia de un hijo desaparecido. La reaparición marcará la tragedia de la familia, y destapará los pilares sobre los que se asentaba la ausencia en la mente de los protagonistas, dando lugar a un inesperado juego de luces y sombras.

En el reparto, y como suele ser habitual en las películas del maestro portugués, se cuentan algunos actores legendarios que forman parte del mejor cine europeo, como los veteranos Michael Lonsdale, Jeanne Moreau y Claudia Cardinale, y otros que forman parte inexcusable de la obra de Oliveira, como Leonor Silveira, Luis Miguel Cintra y Ricardo Trepa –quien visitara el Festival capitalino en aquella ocasión de 2009.

Manoel de Oliveira (Oporto, 1908) es autor de una brillante y arriesgada cinematografía que tiene como punto de referencia la alta cultura europea, y que toma de la tradición del cine de autor continental las influencias reconocidas de dos cineastas tan distintos como Luis Buñuel y Robert Bresson. En un texto publicado en El Cultural de El Mundo a propósito de su 100 cumpleaños en 2008, el crítico Carlos Heredero expresaba que estamos ante “un caso único, ante un gigante que ha atravesado entero el siglo del cine y que acaba de cumplir cien años en plena actividad”.

Si bien su primera película data de 1932, lo cual hace de Oliveira el último de los cineastas que se iniciaron en el cine mudo, es a partir de los años ochenta cuando afronta una etapa intensiva de trabajo que le permite un ritmo de producción superior al largometraje por año, al tiempo que recibe el reconocimiento de la crítica internacional y los galardones de los festivales más prestigiosos. Entre otros muchos, Oliveira ha recibido la Palma de Oro de Cannes, el León de Oro de Venecia, o el Berlinale Camera, homenaje del Festival de Berlín a toda una vida de creatividad tras la cámara.

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La segunda de las películas que podrá verse en la sesión doble (21:00 horas) Road to nowhere, sintetiza en un título la infinita pasión por el oficio de su autor. Monte Hellman, considerado como el más europeo de los directores de cine norteamericanos, y, a pesar de que en los últimos treinta años ha rodado solo dos largometrajes y un par de cortos, es uno de los grandes mitos del cine indie norteamericano gracias a dos películas de culto: El Tiroteo (1968) y, sobre todo, Carretera Asfaltada en dos direcciones (1971). Con más de 80 años a sus espaldas, sigue manifestando en sus creaciones una inagotable voluntad de adentrarse en las tripas de la industria y la capacidad de evolucionar y adaptarse a nuevos formatos.

Con Road to nowhere Hellman explora el digital y, a través de una trama de intriga que lleva muy lejos el juego del cine dentro del cine, pone a sus protagonistas al servicio de un relato en bucle que tiene algo de conspiración y mucho de canto a la narración cinematográfica.

De la película, presente en el Festival de Venecia 2010, y en Sitges 2011, escribe la crítica Violeta Kovacsics, a propósito de su participación en este último festival:
En este juego tan cinéfilo de una película denrto de otra, hay espacio para las referencias al pasado del director, para un sentido del humor que roza el excentricismo, para un misterio digno del noir, para un trabajo sobre la ficción que emparenta Road to Nowhere con Mulholland Drive (David Lynch 2001) y para un gusto por la metafísica apuntalada sobre un plano final que recuerda tanto a Carretera asfaltada en dos direcciones, como a El Tiroteo.

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